Comenzó como un auténtico principiante en el Sporting de Lisboa. Cinco goles fueron los únicos que dejaron huir su furia por llegar a lo más alto. Pero fue allí, en el Reino Unido, en Inglaterra, en Manchester, en el Manchester United. 116 fueron los tantos que esta máquina tuvo el placer de marcar. No uno, ni dos, ni tres…sino ciento dieciséis. Y no sólo triunfó como profesional, sino como persona. Poco a poco se formó en Cristiano Ronaldo Dos Santos Aveiro. Seis años en uno de los equipos más inquietantes e importantes de la Premier.
Pero ahí no acaba la mejor de las historias. A mediados del año 2009, el gran Presidente del mejor Club del siglo XX y futuro mejor Club de toda la historia, Real Madrid Club de Fútbol, sacó uñas y garras para que en su equipo existiera aquel espíritu de la victoria. Blanco, Limpio, Real. El portugués y su agente no dudó en adentrarse en el acuerdo. Y..a finales, aceptaron. 94 millones. Céntimo por céntimo, euro por euro. No es de extrañar. ¿Por qué? Porque se los merece. Componen su profesionalidad, su magia con el balón. Llegó a la capital española con ganas de ir a por todas. De comerse a los rivales y darse un gran festín con sus compañeros de equipo. Gracias a este bicho, a éste Ser formado por la fuerza de la garra y la valentía de un caballero, podemos disfrutar del mejor fútbol del mundo, del mejor control del balón, de quedarnos boquiabiertos e inquietos al ver mover sus piernas como si de un baile se tratase. De un lado para el otro. Lo que más increíble puede parecer es que el balón permanece intacto, incrustado en el terreno de juego mientras éste hace malabares con él, hasta que..¡PUM! arranca la máquina. Se dirige a su meta, su ansia. Finalmente, allí está. Él, el balón y la portería. No existe portero que pueda aparecer en su camino, no existe humano que lo consiga. No hay escusas, sólo una razón…simple y corta razón. Él es Cristiano Ronaldo.
Pero ahí no acaba la mejor de las historias. A mediados del año 2009, el gran Presidente del mejor Club del siglo XX y futuro mejor Club de toda la historia, Real Madrid Club de Fútbol, sacó uñas y garras para que en su equipo existiera aquel espíritu de la victoria. Blanco, Limpio, Real. El portugués y su agente no dudó en adentrarse en el acuerdo. Y..a finales, aceptaron. 94 millones. Céntimo por céntimo, euro por euro. No es de extrañar. ¿Por qué? Porque se los merece. Componen su profesionalidad, su magia con el balón. Llegó a la capital española con ganas de ir a por todas. De comerse a los rivales y darse un gran festín con sus compañeros de equipo. Gracias a este bicho, a éste Ser formado por la fuerza de la garra y la valentía de un caballero, podemos disfrutar del mejor fútbol del mundo, del mejor control del balón, de quedarnos boquiabiertos e inquietos al ver mover sus piernas como si de un baile se tratase. De un lado para el otro. Lo que más increíble puede parecer es que el balón permanece intacto, incrustado en el terreno de juego mientras éste hace malabares con él, hasta que..¡PUM! arranca la máquina. Se dirige a su meta, su ansia. Finalmente, allí está. Él, el balón y la portería. No existe portero que pueda aparecer en su camino, no existe humano que lo consiga. No hay escusas, sólo una razón…simple y corta razón. Él es Cristiano Ronaldo.
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