
El equipo merengón se llevó, una vez más, la victoria a casa bajo el brazo. Los hombres de José Mourinho apostaron por un sistema de juego de 4-2-3-1, reforzando el muro de la defensa y dando protagonismo al cabeza que les guía: Benzema. El banquillo de los blancos fue ocupado por el sustituto de Iker Casillas-Adán-, el joven talento de Varane, la altura de Albiol, el juego de Khedira, la magia de Özil, el remate de Higuaín y la garra de Kaká.
Alrededor del minuto 64, el luso madridista efectuó su primer cambio, obligando a Módric a abandonar el juego para dar oportunidad a que los pases de Özil alumbrasen aquel campo. El siguiente cambio fue protagonizado por el equipo rayista, entró en el juego Chori Dominguez haciendo que su compañero Piti ganase un puesto en el banquillo. Posteriormente, Mourinho quiso sacar lo mejor de su plantilla, dio órdenes a que el número veinte de los blancos entrase en el terreno de juego. A cambio, el gato madridista descansó. Los últimos cambios en el encuentro fueron protagonizados por Tras Horras, Khedira y José Carlos, los cuales aprovecharon los últimos quince minutos para dar lo mejor de su juego.
El primer gol fue producto de las garras felinas de Karim, dejando sin aliento al enemigo. A eso del minuto 13 de la primera parte, el ángel del equipo-Di María-regaló uno de sus mejores pases al francés para que éste diese un ligero toque provocando el vaivén de la esfera bajo los palos de la portería. Tras ello, el equipo rayista se vino arriba, intentando defender su imperio hasta que un gigante guerrero y cristiano madridista acabó anotando el segundo tanto con un penalti. El equipo local no pudo hacer nada al respecto, aunque el visitante lo hizo sin complicaciones, poco sufrimiento y con un control sobre el juego, aunque no brillante.
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